"Definitivamente, debería haber mucho más información
sobre las ventajas de guardar la sangre del cordón de tu
bebé."
---- Kristi Williams, madre de Christian, quien recibió un
trasplante de células madre del cordón para tratar
su leucemia.
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Kristi y James Williams sonríen mientras
observan al niño correr en el patio de la escuela, con su
playera azul y sus pantalones de mezclilla. Su hijo de seis años,
Christian, finalmente, ya puede hacer lo que a otros niños
de su edad se les da por un hecho. Después de una larga batalla
en contra de la leucemia, ahora, Christian está fuerte y
saludable y listo para ingresar a la clase de primero de primaria
en Stephenville, Texas.
Kristi,
la madre de Christian, tenía cinco meses de embarazo de su
segundo hijo cuando el niño se quejaba de dolor de piernas.
Ellos pensaban que el dolor se debía al crecimiento y se
impactaron cuando los médicos le diagnosticaron a Christian,
de sólo cuatro años, un extraño tipo de leucemia.
Los médicos aconsejaron a Kristi guardar la sangre del cordón
del bebé que venía en camino y le dijeron que un trasplante
de células madre del cordón daría a Christian
la mejor opción para atacar esta mortal enfermedad.
"Acudí a mi ginecólogo y le expliqué la
situación," explicaba Kristi. "Estaba impresionada
de saber cuántas enfermedades se podían tratar con
células madre del cordón. Incluso, uno de los médicos
le llamó oro líquido."
Considerado como de "alto riesgo" Christian recibió
intensos tratamientos de quimioterapia. Su sistema inmunológico
estaba tan dañado que casi no salían del hospital.
El observar a otros niños jugar y saber que Christian no
lo podía hacer era muy difícil para ellos.
"Era verdaderamente difícil. Christian estaba enfermo
y cansado la mayor parte del tiempo. No puedo explicar el dolor
que nos causaba al ver a nuestro hijo pasar por esa experiencia."
Las
oraciones de una familia son escuchadas
El día en que nació el pequeño Noah, la primera
llamada telefónica que hizo la familia fue a Cord Blood Registry.
Una mensajería especializada llegó a recoger la sangre
del cordón umbilical del bebé. Se analizó una
muestra de la sangre del cordón de Noah y unos días
más tarde, la familia fue notificada que los dos niños
tenían una compatibilidad perfecta. Kristi y James estaban
eufóricos. "Brinqué y bailé en mi cocina,"
platicaba Kristi. "Ése era el resultado por el que tanto
habíamos rezado."
Lo
que sigue es el trasplante
Christian recibió radiaciones dos semanas antes del trasplante.
Se le aplicaron altas dosis de quimioterapia en el Cook's Children's
Hospital en Ft. Worth, Texas. Finalmente, el 29 de marzo de 2004,
se le infundieron las células madre del cordón de
su hermano recién nacido, a través de una jeringa.
El procedimiento sólo tomó diez minutos.
La
familia esperó. Fue en la Pascua cuando llegaron las buenas
noticias. Las células madre del cordón de Noah, habían
prendido. El nuevo sistema inmunológico de Christian producía
glóbulos rojos saludables. "Aproximadamente una semana
después, Christian ya se sentía bien," dijo Kristi.
"La Pascua trata de vida nueva y eso es lo que Christian recibió
a través del trasplante de la sangre del cordón de
su hermanito."
El
camino por delante
Hoy, Christian se siente bien y los doctores se muestran optimistas
sobre su futuro. Toda la familia está emocionada de ver a
Christian vivir su vida como cualquier niño sano y normal.
"Si llegamos a tener otro hijo, lo primero que haremos será
guardar las células madre de su sangre del cordón,"
dijo Kristi. "No puedo pensar en una mejor inversión
para tu hijo o para tu familia que almacenar las células
madre de la sangre del cordón." |